martes, octubre 24, 2006

El cuento de la buena pipita

Se me va pasando el tiempo,
moratones en todas las partes del cuerpo,
colgarme, no me vale ahora, de tus versos,
no puedo inventar el cuento,
pero lo puedo descifrar.


Máquina que despedaza sentimientos,
joder, como escuchar a este cerebro,
cobrándose hasta el último de los consejos,
siempre que la cago, empieza de nuevo.


Si vuelves a hablar, marchitaré las amapolas
que florecen en tu volcán,
y dices que me vuelvo a pasar,
estudiar las palabras siempre se te dio tan mal,
errar no está permitido ni en mi puerta,
ni en mi umbral,
y este amor de rompecabezas
siempre empieza y termina igual.


Y otra vez vuelta a empezar,
sabes el cuento de la buena pipita,
historia ciclica, sin principios, ni final,
una llanura que termina en precipicio,
laberintico sentimiento que me posee
cuando abres tus ojos al despertar,


y esta pasión que se hace eterna,
no poder vaciarnos de ella,
es lo que la dificulta,
destroza los labios que nunca se acaban,
se abrazan mis dedos en torno a tu camaleón,
junto a tu almohada, mi alma oxidada,
no es sensible, sólo derrama lágrimas,
y dices que no puedes con el animal
que habita entre las sábanas,
y puede que a nadie le parezca bien,
que después de todo esto me apetezca vomitar,
pero es lo que ocurre cuando te vas,


y otra vez vuelta a empezar,
el cuento de la buena pipita,
con la misma inocencia
de cuando era niña,
me hace feliz volver a empezar,
no digo que si, ni que no,
que si quieres que te cuente
el cuento de la buena pipita.

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