viernes, mayo 19, 2006

Que fácil olvidas

A veces no se si he muerto,

mirando en el espejo

puede que sea únicamente

un conjunto de versos,

que no valen billetes

billetes del valor de sueños,

he dejado en un vaso de metal

mi capa de cristal,

metí los recuerdos

en la habitación del olvido,

fantasmas que sacan palabras,

y parece

que a mi atormentada alma,

le guste el sabor amargo del regaliz,

ludopatía que consiste

en saborear los sinsabores,

relamerse en los versos

que me hablaban de ti,

de mí.


Se derriten mis venas,

me desparramo,

como si fuese de cera,

y sé que sólo soy un saco de huesos

kilos de carne,

dos semillas de regaliz,

y unas letras en verso,

será por ti,

que se me seca la saliva

y me cuento los olivos,

que no estarás junto a mí.


Y vuelvo a elegir la cerveza,

que me trae tus recuerdos,

y me invento un reencuentro,

esas dos palabras,

unos besos,

y mi cabello al viento.


El olor de tu cuerpo

no se descubre ya en mi almohada

y me cuento las primaveras

que me quedan sin dormir,

y tú que fácil olvidas

lo que te di.

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