viernes, abril 21, 2006

y ahora que te has ido

Ninguno de los dos sabe a que velocidad escapa lo nuestro,

y ese miedo a la longevidad nos hace quedarnos a solas,

jugando a contar los segundos que quedaron atrás

ahuyentando los minutos compartidos,

y sin llegar a pensar lo que hemos dado por perdido

y lo que nos quedaría por contar

congelando de frío todo lo que pudimos sentir

siendo yo más dura contigo,

o tal vez fui más dura conmigo,

y ahora que te has ido,

me da miedo reconocer,

que lo más duro sería volverte a ver.


Buscando en la mañana,

esa caricia que vivía cada día en mi espalda,

y diluvia tras la puerta de mi habitación,

en las noches sólo encuentro bandidos

y no duermo por miedo a quedarme a oscuras,

sin saber donde habita tu corazón

ni los días racionales me parecen normales ya,

mil trescientas balas me han perforado,

y ahora que te has ido,

me da miedo reconocer,

que lo más duro sería volverte a ver.


Y queda mi corazón lleno de heridas invisibles

trampas en cada acera y en todo lugar,

no me riman los versos

y no puedo volver a inventar

que lo nuestro vuelve a funcionar

esperando dos segundos para que culmine

mi historia mortal

volviendo a repetir

(sólo en mi mente)

el ultimo día que oí tu voz en la playa desierta

y ahora que te has ido,

me da miedo reconocer,

que lo más duro sería volverte a ver.

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