viernes, abril 14, 2006

cuestión de vicio

Si la noche no te entretiene
te daré un poco de sol que te de calor
mira a través de mi pupila
y dime si engaño o engañas,
dime que ves tras mi armadura
y mira tú tus miedos
y lo que ocultas,
y dices que estoy loca
y que eso es suficiente,
empeñando el futuro
cerrando los ojos
y olvidando todo,
las heridas
y los flechazos,
y dices que me miras,
y te encuentras ausente,
y acaricio tu piel lentamente,
y veo mi soledad en la caricia
que me devuelve el tocarte,
y me condenas,
o a muerte,
sentenciamos lo nuestro
y el amor no me mira a los ojos,
otra vez,
y esto termina en mi portal
o en tu acera,
suicidando las palabras,
como hojas caducas
que mueren lentamente,
las que por escribir me quedan,
otoño que juega
a hacerme mayor,
encerrados en tu habitación,
bebiendo de tu boca
sabiendo que no quitará mi sed,
dos luceros separados,
inconexos
y que no atienden a abrazos.
Y cuando el deseo
nos hace perder el equilibrio
no creas que me siento
mucho mejor,
y puede que sólo sea cuestión de vicio

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